NUEVA YORK/LONDRES, 4 ene (Reuters)
El derrocamiento del presidente Nicolás Maduro ha puesto en el centro de la atención la crisis de deuda de Venezuela, uno de los mayores impagos soberanos no resueltos del mundo.
Tras años de crisis económica y sanciones estadounidenses que aislaron al país de los mercados internacionales de capital, Venezuela cayó en cesación de pagos a fines de 2017 tras no pagar los bonos internacionales emitidos por el gobierno y la petrolera estatal, Petróleos de Venezuela, conocida como PDVSA.
Desde entonces, los intereses acumulados y los reclamos legales vinculados a expropiaciones pasadas se han sumado al capital impago, incrementando los pasivos externos totales mucho más allá del valor nominal de los bonos originales.
La deuda en dificultades de Venezuela ha aumentado desde que el presidente estadounidense Donald Trump llegó al poder en enero de 2025, mientras los especuladores apuestan a la posibilidad de un cambio político.
A continuación un vistazo a qué entidades adeudan dinero, qué podría incluirse en una reestructuración y quién podría estar tocando la puerta de Caracas para cobrar.
¿CUÁNTO DEBE VENEZUELA?
Los analistas estiman que Venezuela tiene alrededor de 60.000 millones de dólares en bonos en mora. Sin embargo, la deuda externa total, incluyendo las obligaciones de PDVSA, los préstamos bilaterales y los laudos arbitrales, asciende a aproximadamente entre 150.000 y 170.000 millones de dólares, según los analistas, dependiendo de cómo se contabilicen los intereses devengados y las sentencias judiciales
El Fondo Monetario Internacional estima que el PIB nominal de Venezuela será de alrededor de 82.800 millones de dólares para 2025, lo que implica una relación deuda/PIB de entre 180% y 200%.
Un bono de PDVSA con vencimiento original en 2020 fue garantizado por una participación mayoritaria en la refinería estadounidense Citgo, propiedad en última instancia de PDVSA, con sede en Caracas. Citgo es un activo que ahora está en el centro de los esfuerzos de los acreedores, supervisados por los tribunales, para recuperar su valor.
¿QUIÉN SOSTIENE QUÉ?
Años de sanciones, incluida la prohibición de negociar la deuda de Venezuela, han dificultado el control de la propiedad.
La mayor parte de los acreedores comerciales probablemente esté compuesta por tenedores de bonos internacionales, incluidos inversores especializados en deuda en dificultades, a veces llamados fondos buitre.
Entre los acreedores se encuentra un grupo de empresas que recibieron una indemnización mediante arbitraje internacional tras la expropiación de activos por parte de Caracas. Tribunales estadounidenses han confirmado laudos multimillonarios a ConocoPhillips y Crystallex, entre otros, convirtiendo dichas reclamaciones en obligaciones de deuda y permitiendo a los acreedores reclamar los activos venezolanos para resarcirse.
Las sanciones estadounidenses son otro obstáculo. Desde 2017, las restricciones impuestas tanto por gobiernos republicanos como demócratas han limitado drásticamente la capacidad de Venezuela para emitir o reestructurar deuda sin licencias explícitas del Tesoro estadounidense.
No está claro qué ocurrirá con las sanciones estadounidenses. Por ahora, el presidente Donald Trump ha afirmado que Estados Unidos «gobernará» el país petrolero.
¿QUÉ SON LOS VALORES DE RECUPERACIÓN?
Los bonos han tenido un rendimiento de alrededor del 95% a nivel del índice en 2025.
Muchos de ellos cotizan actualmente entre 27 y 32 centavos por dólar, según muestran los datos de MarketAxess.
Los analistas de Citigroup estimaron en noviembre que sería necesario un recorte de capital de al menos el 50% para restablecer la sostenibilidad de la deuda y satisfacer las posibles condiciones del FMI.
Según el escenario base de Citi, Venezuela podría ofrecer a sus acreedores un bono a 20 años con un cupón cercano al 4,4%, junto con una nota cupón cero a 10 años para compensar los intereses vencidos. Con una tasa de rendimiento de salida del 11%, Citi estima el valor actual neto del paquete en torno a los 45 centavos por dólar, con recuperaciones que podrían ascender a cerca de 40 centavos por dólar si Venezuela otorgara instrumentos contingentes adicionales, como warrants vinculados al petróleo.
Otros inversores proyectan un rango más amplio. Aberdeen Investments declaró en septiembre que inicialmente había previsto recuperaciones de alrededor de 25 centavos por dólar para los bonos venezolanos, pero que la mejora de los escenarios políticos y de sanciones podría elevar las recuperaciones a entre 30 y 35 centavos, dependiendo de la estructura del acuerdo y del uso de instrumentos vinculados al petróleo o al PIB.
¿CUAL ES LA SITUACIÓN ECONÓMICA DE VENEZUELA?
Las suposiciones sobre la recuperación se basan en un contexto sombrío .
La economía venezolana se contrajo drásticamente después de 2013, cuando la producción petrolera se desplomó, la inflación se disparó y la pobreza se disparó. Si bien la producción se ha estabilizado en cierta medida, la bajada de los precios internacionales del petróleo y los descuentos en los precios del crudo venezolano limitan el aumento de los ingresos, dejando poco margen para el pago de la deuda sin una reestructuración profunda. El reciente bloqueo estadounidense a los petroleros sancionados ha agravado la situación.
Trump afirmó que las compañías petroleras estadounidenses estaban preparadas para afrontar la difícil tarea de entrar en Venezuela e invertir para restablecer la producción, pero los detalles y los plazos siguen sin estar claros. Chevron es la única gran petrolera estadounidense que opera actualmente en los yacimientos petrolíferos de Venezuela.
Reporte de Rodrigo Campos en Nueva York y Karin Strohecker en Londres; editado por Christina Fincher